jueves, 4 de diciembre de 2014

Relato XI: Caminar.

A Paloma.

Camina despacio, ya no tiene prisa, nadie la espera al cruzar la esquina para regalarle una sonrisa, para hacer sus lunes más viernes.
Camina sin tener muy claro a donde se dirige, pues ya no tiene esa cita de cada semana para tomar un café mientras escucha como le fue la semana.
Ha dejado de pensar en lo que pudo haber pasado, ya no busca más por ques, ya no quiere entender, o tal vez no puede.
Hay pérdidas que aunque no lo sepamos, son necesarias y nos benefician. Desde luego no a corto plazo, porque quiere decir que alguien nos abandona, que aparece un vacío en nosotros que nadie volverá a llenar de la misma forma. 
Sigue caminando, para dejar el dolor atrás, para evitar que los recuerdos sean lágrimas y se acumulen en sus ojos. Cuesta mucho dejar que una persona forme parte de nuestra vida. Le enseñas dónde puede quedarse, le haces un hueco, le abres las puertas a tus miedos, a tus deseos, a tus sueños más profundos, y sin darte de cuenta, empiezas a depender de él, de su presencia, de los mensajes, las sorpresas, los besos y las llamadas.
Y cuándo crees que todo va bien, que no podría ir a mejor, ¡PUMB! se va, como vino, pero llevándoselo todo consigo, incluso un pedacito de ti, tal vez incluso algo que te definía como persona, por lo que ya nunca serás la misma.
No es la peor parte. Esa viene después de la conmoción, y se llama dolor. Invade cada célula de tu cuerpo, a veces incluso te paraliza, sientes que te falta el aire de tanto llorar, y tu mente se niega a pensar en algo que no sea el pasado. Eres incapaz de mirar hacia delante, de ver lo mucho que te queda por vivir, porque sólo quieres que vuelva, por mucho que sepas que eso nunca va a suceder. Tienes suerte si lloras, a veces el dolor simplemente te desgarra por dentro, trayendo pesadillas y pocas ganas de salir de casa. Por desgracia, hay gente que se queda estancada en esa etapa.
Pero por suerte, hay personas que dejan de buscar respuestas y simplemente caminan. Caminan para evitar que el dolor vuelva a paralizarles, para encontrar un lugar mejor a dónde ir, o simplemente, un lugar. Caminan para perderse, porque así es más fácil encontrarse.
Y ella caminaba, rápido, y con la sombra de una sonrisa en los labios.


domingo, 30 de noviembre de 2014

+117: Thanksgiving break

Creo que vale la pena empezar esta entrada diciendo que hace un año y un día yo estaba en Coruña haciendo la primera prueba para conseguir esta beca. Hace un año exacto, estaba muriéndome de nervios contando los días para saber si había pasado el examen escrito.
Ayer, cientos de jóvenes de Galicia hicieron ese mismo examen para optar a esta experiencia. Ya habéis dado el primer paso, ya queda menos.
Esta semana fue más corta de lo habitual, pues como indico con el título, tuvimos sólo tres días de clase gracias al thanksgiving break. Y como podéis imaginaros, tuve más exámenes, deberes y trabajos por entregar esos tres días que en las dos semanas anteriores. Hay cosas que no cambian aunque te vayas a vivir al otro lado del océano. Esta entrada no os quiero hablar de mis clases, no pasó nada demasiado interesante excepto que todos los días me quedé después de clase dos horas para terminar el trabajo de periodismo, lo que si, suman tres horas mínimo de trabajo durante tres días para una sola clase. Lo mejor es que estoy orgullosa del resultado. Lo peor es que me faltaron horas de sueño.

El lunes a las seis de la tarde tuvimos el banquete de despedida de cross country, por lo que finalmente puedo decir que la temporada está terminada. Mr. Crabbs, nuestro entrenador, hizo un vídeo en el que aparecían fotos nuestras y también algunas carreras en las que nos habían grabado corriendo. También nos grabó a algunas durmiendo, lo que no veo justo. Fue muy emotivo, pues habíamos compartido tres meses y ahora llegaba el momento de admitir que fue mi primera y última temporada con ellas. También entregó los diplomas y letras tanto varsity como JV, y antes de entregarlas, daba un discurso hablando individualmente de cada corredor. Aquí os dejo algunas fotos del banquete y también de mi diploma y letra varsity. 
Las chicas.

Meri Olivia y yo.

Última foto del equipo.

Meri y yo.

Mr. Crabbs entregándome el diploma y la letra.

Añadir leyenda

Cross Country Varsity Award.

Varsity letter.


El martes tuve las audiciones para el musical del instituto. Los que me conozcáis, ya sabéis que soy una canta-mañanas pero para nada canto bien. Fue un desastre, para que mentir. Y ese mismo día decidí preguntarle a mi host-mom si podía llamar a la entrenadora de JV Basketball para saber si podría jugar a baloncesto esta temporada.

El miércoles durante la hora de banda me llamaron de la oficina porque mi host-mom estaba al teléfono. Había llamado a la entrenadora y tenía un entrenamiento esa misma tarde para saber si me gustaba y quería formar parte del equipo. 
No sabéis lo mucho que echaba de menos entrenar dos horas y acabar cansada hasta no sentirme las piernas. 
Después del entrenamiento esperamos a que Olivia saliese de los call-back de drama y nos fuimos a casa, pues esa noche habían cancelado Youth Group,, por ser víspera de Thanksgiving.

El jueves era Thanksgiving day, por lo que no hubo mucho que hacer en todo el día. No comí demasiado ni al desayuno ni a la comida, pues teníamos que reservarnos apara el pavo enorme que habíamos comprado para la cena. A eso de las cuatro y media llegaron mi host-brother y su mujer, que venían a celebrar la cena con nostros, y nos regalaron a mi y a Olivia unos adornos para el árbol de navidad.
Nunca he comido tanto en mi vida. Cuándo terminé, me sentí tres veces más grande de lo que realmente soy, la sensación fue horrible, pero la comida estaba demasiado rica. Después de cenar, jugamos a juegos de mesa hasta las nueve y media, que se fueron, y Olivia y yo nos fuimos a dormir porque nos levantábamos a las cinco de la mañana para ir al Black Friday. 



El adorno que me regalaron.
Mi viernes como ya dije empezó a las cinco de la mañana. Mi propósito era encontrar el vestido para Snowball, y estando de compras durante nada más y nada menos que doce horas, conseguí encontrarlo. Además también me compré unos pantalones de Adidas, una sudadera de Forever 21, y dos regalos para Olivia. Fuimos de compras con mi profesora de inglés, que es la madre de Meri, y la verdad nos lo pasamos de lujo.


Ese día al llegar a casa no hice nada más, simplemente tirarme en cama y leer, estar con el móvil y escribir, porque estaba (casi) literalmente muerta.

El sábado a las diez de la mañana tenía entrenamiento de baloncesto, y fue cuándo definitivamente decidí que quería hacer baloncesto esta temporada. Las chicas del equipo me caen genial, y creo que es importante que haga deporte si voy a seguir comiendo como como. Ese día encargué por internet mis nuevos zapatos para baloncesto. Después de comer, fuimos a comprar el árbol de navidad. Si ya es una pasada que aquí casi todo el mundo compre los árboles naturales, si vieseis los tamaños... Esto si que es tomarse en serio la navidad.









A eso de las siete vi con mi padre The Hobbit I, pues en diez días más o menos estrenan la tercera, y la segunda ya la había visto en España cuándo saliera.

El domingo fuimos a la iglesia de diez a doce, y estaba ya completamente decorada para navidad, con un árbol enorme y todo con lazos rojos y muérdago. Después fuimos al súper a rebelar fotos, pues voy a empezar con mi host-mom a haer mi primer scrapbook. 
¡Y eso es todo por esta semana!
Como fue Thanksgiving, me gustaría daros las gracias a todos los que me seguís día tras día, que dejáis vuestros comentarios y estáis pendientes de mi y mis pequeñas aventuras en las redes sociales. Muchas gracias a los que leéis mis relatos semanalmente y que con vuestros comentarios y pequeñas críticas me ayudáis a mejorar, que es todo lo que quiero. Muchas, muchísimas gracias por las casi 16.300 visitas del blog, que casi no me lo creo. Y sobre todo, gracias por disfrutar leyendo, lo que yo disfruto escribiendo. 
Cualquier sugerencia, tenéis mi ask o podéis contactar conmigo de forma más personal con mi correo o redes sociales. Y eso también es para los que estáis pidiendo la beca, pues no me cuesta nada, y algunos ya me habéis mandado correos o me añadisteis en facebook.
De nuevo, gracias, y ¡hasta el próximo relato!