domingo, 8 de junio de 2014

-58, USA Embassy, host sister.

Han pasado muchas cosas desde el último post. La primera, es que ha pasado tiempo. Tendemos a no darnos de cuenta de lo importante y valioso que es el tiempo, lo desperdiciamos, y , cuando nos damos cuenta, ya es demasiado tarde. Quedan 58 días para que los 74 becados y yo volemos al otro lado del charco. 58 días, que se dice pronto, pero pasan todavía más rápido de lo que se dice.
La segunda cosa importante es que fuimos a la embajada de Estados Unidos, en Madrid. El día 28, después de un madrugón terrible, estaba yo en el aeropuerto de Santiago saludando a todos los becados que ya conocía y poniéndoles caras a los nombres del grupo de WhatsApp. Fue una día increíble, parece que el hecho de compartir la realidad de irnos un año a los States hace que nos entendamos perfectamente, y en todo el día no hubo un sólo indicio de mal rollo (excepto Candela, que intentó llamar a la peña chunga de Noia para pegarle a Javi). En realidad es broma.
A mi me tocó ir en el grupo de 25 (nos dividieron en dos) y acompañada de Javi, Eva y Celia (los demás también, obviamente) fuimos primero a comer, mientras el otro grupo estaba consiguiendo sus visados. Cuándo llegamos a la embajada, apareció el embajador, James Costos, un hombre muy simpático, al que se le entendía muy bien cuando hablaba en inglés (algo muuuy importante) y que nos hizo sentir a todos seguros y todavía más entusiasmados. Después de conocerle y hablar un poquito con el, nos hicimos una foto y volvimos a una sala en la que tuvimos que esperar varios minutos para que nos hiciesen una entrevista, nos tomasen las huellas dactilares y, finalmente, conseguir nuestro visado, que nos permite estar un año en USA. No hay mucho más que contar del viaje a la embajada, simplemente lo resumo en una palabra: sublime.
La tercer y última cosa importante es que, después de casi un mes, ¡por fin he hablado con alguien de mi host family!
Fue con Olivia, mi futura hermana americana, a través de Facebook. Se disculpó por no haberme contestado los e mails, hablamos del high school, de atletismo, de música...la verdad, es que somos casi gotas de agua! Espero hacer pronto skype con ella y con mis host parentes, realmente estoy deseando conocerles.
Y nada más, os dejo alguna foto del viaje a la embajada, marcándonos algún que otro Julia.
Todavía 58 días. 
Solamente 58 días.


La chica de solo un ojo, Julia, detrás de ella yo, Raquel, Vivi, y a su izquierda, Elba.


Postureando en el Starbucks de Barajas.

Ya de vuelta a Santiago.

Javi y yo marcándonos un Julia.

De izquierda a derecha: Celia, yo, Eva y Javi.




domingo, 25 de mayo de 2014

Mira al horizonte y piensa en todo lo bueno que está por llegar.

On your marks.
Get set.
GO!
Empieza la carrera, contrareloj, les ruegas a tus piernas que no fallen, que sigan, que falta poco, que tantas horas de entrenamiento tienen que servir para algo.
En tu mente solo está presente una cosa: tu meta. No la línea final, si no tú propia meta, el lugar a dónde quieres llegar, por el que has luchado, por el que estás luchando, y por el que no pararás hasta alcanzarlo.
Ya ha pasado lo peor, queda la recta final, y no vas a dejar que nada te arrebate tus sueños, tu meta, así que coges aire, te llenas los pulmones, y metes el sprint final. Y ya lo tienes, lo has conseguido.
Ves a tus padres corriendo hacia ti, a tus amigos gritándote, a los abuelos observando orgullosos...pero la mayor victoria está en ti, en saber que no te has fallado, que has llegado a dónde querías llegar, y que nadie puede robarte tu victoria personal., así que cierras los ojos, y dejas que el Sol te seque el sudor de la frente, que las lágrimas recorran tus mejillas, que el corazón se te calme, y que la euforia dé paso a la razón, a la consciencia.
Lo has conseguido, ha sido duro, pero ya lo tienes y sabes que lo más complicado llega ahora: demostrar por qué tu y no otra persona, dejar claro que tu trabajo, ha valido la pena, y sobre todo, no dejar de disfrutar de la oportunidad que te han brindado, y que has atrapado.
Ahora, sólo queda mirar al horizonte y pensar en todo lo bueno que está por llegar.


Todavía 72 días. 
Sólamente 72 días.